Antes de comenzar con una planificación de fuerza es necesario tener claro los conceptos básicos que definen la orientación del entrenamiento de fuerza en la actualidad.

 

Nos debemos olvidar de clasificaciones antiguas y desactualizadas que distinguían entre fuerza máxima, submáxima  y explosiva bajo el criterio de carga utilizada. Donde la fuerza máxima era entendida como la capacidad de  levantar un peso máximo (referiéndose al 1RM, os dejo AQUÍ un recordatorio), submáximas cargas parecidas al 80-90% y explosiva cargas mucho más bajas, alrededor de 40-50%.

 

El primer paso para entender esta definición actual de fuerza es revisar algunos conceptos básicos . Por ejemplo, desde el punto de vista de  la mecánica, la fuerza es toda causa capaz de modificar el estado de reposo o movimiento de otro cuerpo. Mientras que para la fisiología, se entiende como la capacidad de producir tensión que tiene el músculo al activarse.

La primera se centra en el efecto externo mientras la segunda, en el interno, a partir de la misma contracción muscular. Ambas definiciones no son excluyentes, simplemente representan un abordaje, una perspectiva diferente, ante el mismo fenómeno.

 

Por lo que acabamos de ver, existen dos fuentes de fuerzas en relación: las fuerzas internas y las externas. Como resultado de esta interacción surge un tercer concepto:

La fuerza aplicada. Es el resultado de la acción muscular sobre resistencias externas, que en el caso del entrenamiento son variable: el peso corporal, algún implemento ajeno e incluso la técnica de un movimiento afectará a esta producción de fuerza.

 

Lo que nos interesa en el contexto deportivo es por tanto mejorar la capacidad de producir fuerza aplicada, pues de ella depende la potencia que se puede generar.

 

Aquí os presento un ejemplo bien conocido de las variaciones  de fuerza aplicada en el ejercicio de sentadilla:

Pico máximo de fuerza sentadilla

Figura 1.1. Badillo, J. J. G., & Serna, J. R. (2002). Bases de la programación del entrenamiento de fuerza

 

 

En el eje Y vemos expresados los datos de fuerza medidos en Newtons y en el eje X, el tiempo (ms) Analizando esta gráfica vemos dos detalles muy claros:

 

  1. La aplicación de fuerza varía en función al tiempo.
  2. En la sentadilla se produce un pico máximo de fuerza (PMF), y consecuentemente, según pasa el tiempo, comienza a descender.

 

 

Esta relación entre fuerza y tiempo es vital en el contexto deportivo, donde en la mayoría de los gestos el factor limitante es el tiempo que disponemos.

En futuras publicaciones iremos descubriendo más y más de esta relación F-T.

Referencias:

Badillo, J. J. G., & Serna, J. R. (2002). Bases de la programación del entrenamiento de fuerza (Vol. 308). Inde.

Izquierdo, M., Häkkinen, K., Gonzalez-Badillo, J. J., Ibanez, J., & Gorostiaga, E. M. (2002). Effects of long-term training specificity on maximal strength and power of the upper and lower extremities in athletes from different sports. European journal of applied physiology, 87(3), 264-271.